Axel Torres es el especialista en fútbol internacional de Marca.com y director y presentador de Marcador Internacional en Radio Marca y Planeta Axel en GolTV. Desde su blog Planeta Axel en dicha página web extraemos este artículo sobre el equipo más modesto de los que aspiran a jugar la próxima edición de la Champions League: el Sheriff de Tiraspol. Su trayectoria hasta el play-off que disputará esta noche ante el Olympiacos, su dominio en los últimos años en la liga moldava y también la situación de la región de Transnistria, lugar de procedencia del equipo, tanto en el plano político como social, y cómo puede verse cambiado por la llegada de la Champions League a Moldavia. Una nueva maravilla de Axel.

Es Europa, pero Europa la desconoce. Está en sus límites geográficos, no tan lejos de los países que presumen de poseer los índices de progreso y civilización más avanzados, pero muchos ciudadanos no sabrían colocarla en un mapa. Es el último objetivo de aquellos mochileros que recorren el continente buscando símbolos aún presentes de un cuento de guerras frías que han leído en los manuales de Historia -hasta que se dan cuenta de que entrar en su territorio es realmente complicado-. Nadie habla de Moldavia, pero aún menos de su región rebelde, Transnistria. Un lugar en el mundo escondido en el anonimato más oscuro. Hasta que llegó el fútbol. Hasta que llegó la Champions.
Oficialmente, la República de Transnistria (Pridnestrovia en ruso, y aquí el ruso tiene mucho que decir) pertenece a Moldavia, ese pequeño país de la Europa oriental situado al Este de Rumanía. Sin embargo, cuando cayó la Unión Soviética, y tras una dura guerra, los transnistrios se declararon independientes, y el asunto sigue sin resolverse aún. En las instituciones internacionales, Transnistria es Moldavia. En la realidad del día a día, Transnistria tiene un status que la distingue: con su himno nacional, su constitución y sus controles policiales en la frontera. No pretendo convertirme en profesor de Historia, y voy a simplificarlo tanto que rogaré a los interesados que busquen profundizar el asunto en fuentes más académicas: mientras la cultura moldava es de influencia rumana, la cultura transnistria tiende a lo ruso. O más concretamente, a lo soviético. En las calles de Tiráspol, la capital y ciudad más importante, aún pueden encontrarse símbolos del antiguo régimen: estatuas de Lenin, tanques del ejército soviético ubicados como monumentos, la hoz y el martillo como imágenes recurrentes en los carteles. Y un enorme hermetismo, un control constante -la OTAN ordenó en 2008 que se retiraran las tropas rusas que, dieciséis años después de la guerra, aún permanecían allí-, una barrera en la comunicación con Europa que sobrepasa lo imaginable. No hay turistas en Transnistria.
Anoche, el equipo transnistrio que está dominando el fútbol moldavo prácticamente desde su creación en 1997 -ha ganado las últimas nueve ligas-, el Sheriff Tiraspol, se clasificó sorprendentemente para la última ronda previa de la Champions League. Tras eliminar al Inter Turku finlandés, ayer heló Praga con un gol en el descuento que acabó con las esperanzas del Slavia. Asombroso, o no tanto. El club pertenece a Sheriff, una de las compañías más importantes de la República, controlada por las altas esferas del Estado, capaz de construir en 2002 uno de los estadios más lujosos y modernos del continente. Lo leí una vez en el blog de viajes de un diplomático español que había conseguido visado para entrar en Transnistria: Todo era oscuro y gris en las calles de Tiráspol, hasta que de pronto apareció el brillo. Un estadio cinco estrellas, con su estructura futurista, nos transportó por un momento a otro lugar. Desentonaba. No tenía nada que ver con el resto del paisaje. El Sheriff también alcanzó cierta notoriedad al convertirse en el primer club moldavo que contrató jugadores brasileños y africanos. De hecho, la primera experiencia en el fútbol europeo del interesante delantero beninés Razak Omotoyossi -que acaba de fichar por el Metz- llegó en Tiráspol. Y el goleador de ayer, el central Nadson José Ferreira, debutó con el Santos en el Brasileirao con 20 años en 2005. Su remate puso a Transnistria a las puertas del máximo glamour. Hay que superar una ronda más, pero si lo consigue, la república rebelde saldrá del anonimato y deberá abrirse al mundo -al menos los días de partido-. Me imagino un Milan, un Manchester United, un Barça o un Madrid visitando Tiráspol, con todo su séquito de periodistas y aficionados. Sería casi una invasión de Occidente. El fútbol, una vez más, obraría milagros.
Escrito por Cabeson do Carallo 
Escrito por Cabeson do Carallo
Hace muchos años que escuchar Ajax no inspira miedo. En su día, cualquier equipo europeo temería a los nuevos productos de su cantera por su atrevimiento y gusto por el buen fútbol, pero esos días pasaron. El equipo holandés por antonomasia está pasando por una etapa de transición de la que le está costando mucho tiempo recuperarse, pero parece que esta puede ser la vencida. Lo que está claro es que cinco temporadas sin alzarse con el título son demasiadas. Ésto no ocurría desde principios de los 60. Entonces, un chaval llamado Johan Cruyff fue capaz de llevar al Ajax a conseguir 6 títulos en 8 años, antes de desembarcar en el FC Barcelona.
Si hay algo que realmente atrae del PSV esta temporada es seguir las evoluciones de una delantera que tiene una pinta deliciosa. El equipo de la Phillips, que también estrena técnico repatriado de la Bundesliga, Fred Rutten, presenta un ataque temible con una 4-3-3 que no deja lugar a dudas: van a utilizar esa baza para luchar de nuevo por el título.
Siguiendo con el Dépor, nos encontramos a un jugador que sonó mucho para los gallegos: Jonathan de Guzman, hermano de Julian de Guzman, que recientemente ha dejado A Coruña. De hecho se llegó a decir que la única razón por la que Julian había llegado al Deportivo era que más tarde se trajese a su hermano con él. Porque Jonathan no tiene nada que ver con Julian, es un jugador de un muy alto nivel, y ya es habitual en la selección sub-21 de Holanda. Juega como medio ofensivo o extremo y es un jugador con mucho gol. Sin embargo, no fue titular en el debut con victoria ante el NEC Nijmegen (club del que procede el nuevo entrenador Mario Been) el domingo, siendo ocupada su posición (de medio ofensivo!!!!) por Jon Dahl Tomasson, lo cuál deja a las claras cuál va a ser la filosofía de Been.
Escrito por Cabeson do Carallo 


