Si de algo nos van a servir estas semifinales de la Copa Confederaciones es para recordar que, cuando hay competición seria de por medio, nada puede estar escrito de antemano. Y empezamos por el caso más claro de esta afirmación.
- España – Estados Unidos: Para poder ganar, hay que estar.
Lejos de mi intención minusvalorar el partidazo de Estados Unidos ayer, pero España no estaba en el campo. En general, lo que ha girado alrededor de España durante este torneo no ha sido nada de lo ocurrido en Sudáfrica, sino lo que se cocía o dejaba de cocer en los despachos de la Castellana o de Mestalla o del Camp Nou. No es momento ni soy quién de culpar a alguien, pero se le ha dado muy poca importancia por parte de la aficción a un torneo que, no olvidemos, es oficial. Esto se veía venir antes de empezar la Confed, como también se veía venir que todo lo que no fuese llegar a la final iba a mosquear al personal, aunque los diez días anteriores sólo tuviesen ojos para los rumores de fichajes. Tipical Spanish: dar poco y exigir mucho. Y, cómo no, hay que buscar un culpable. Parece que a la gente le ha entrado sentimiento de culpa por seguir más los fichajes que a la selección, pero lo achacan a los demás: el aficcionado de a pie culpa a la prensa por no hablar más de fútbol y la prensa se defiende diciendo que sólo dan al lector lo que quiere oír. Los dos tienen razón en sus protestas, pero los dos están equivocados desde un principio. Es una pescadilla que se muerde la cola: la gente compra el morbo, los periódicos aumentan el morbo y lo estiran todo lo que pueden, se genera odio/rabia en el sector contrario, la prensa se llena la boca cuando la chispa se prende con el morbo (ya digerido como odio/rabia) que han soltado. No creo que haga falta denunciar los medios que utilizan los ídem porque de sobra estamos acostumbrados (mal que nos pese) de un tiempo a esta parte. Pero limitémonos al fútbol.
España, como digo, no estuvo realmente en la Copa Confederaciones hasta el descanso de ayer. De hecho, los primeros 15 minutos de la segunda parte han sido lo mejor que ha hecho la Roja en este torneo de largo, y podrían haber sido mucho mejores para España de haber tenido un extremo en la banda derecha, que era el único punto débil de un conjunto norteamericano realmente extraordinario en el planteamiento del partido. De haber entrado alguna de las múltiples ocasiones que se sucedieron en ese periodo de tiempo, todo habría sido muy distinto. Pero aparecieron los que sí estaban en el campo, incluso pareciese que estuviesen por todo el campo: los centrales de la zaga estadounidense: Onyewu y Demerit. Vaya partidazo que se marcaron los dos! Sin bajar la guardia del minuto 1 al 90, abortaron cualquier intento de España de hacer desaparecer la ventaja en el marcador. Con ayuda de los medios, tejieron una maraña imposible de ser penetrada jugando por el suelo y blindada por alto debido a su enorme estatura (de ahí que la mayoría de los innumerables córners de España fuesen sacados en corto). Sólo Llorente podía poder hacerles algún daño por arriba, que fue la opción que los carrileros patrios usaron constantemente, pero del Bosque estuvo lento y falló en los cambios. El caso es que la férrea cobertura era la base para lanzar su arma más mortífera: el contragolpe.
Sensacionales Donovan y Bradley (presente y futuro) en la conexión defensa-ataque para llevar el balón en condiciones a Dempsey y Jozy Altidore, a la postre autores de los goles ante la pasiva mirada de la defensa española, que hizo un papel horrible, en sintonía con el resto del equipo. El broche de oro lo puso Ramos, casi regalando el segundo gol a Dempsey, rompiendo la primera regla que enseñan a un defensa nada más entrar a un equipo de infantiles: en el área no se juega. Pero antes, también Capdevila se había visto desbordado, y Puyol y Piqué. Un desastre.
Pero no todo lo que se saca es malo. La lección queda aprendida y el toque de atención debería hacer recapacitar al bloque y a quien guía los pensamientos de la masa. Aunque en el Mundial será otra cosa, todos los focos se centrarán en la selección… si Florentino, Abramovich y cía les dejan. Por otro lado, parece que Estados Unidos, si mantiene su nivel, pueden ser candidatos serios a arrebatar el título a Brasil. Por ahora, parece que esta Copa Confederaciones puede marcar un punto de inflexión en el soccer profesional americano (no tanto en el número de aficcionados en suelo estadounidense), y sobre todo si el Obama Team vuelve a dar la sorpresa el domingo.
España 0 – 2 Estados Unidos
0-1 Altidore (26′), 0-2 Dempsey (74′)
- Brasil – Sudáfrica: Canaraccio.

Brasil ha dado hoy una nueva muestra de lo que lleva enseñando por Sudamérica desde que llegó Dunga al banquillo de la verdeamarela: contundencia ante equipos atrevidos e inseguridad ante equipos que se muestren medianamente organizados en defensa. Este último es el caso que se dió esta noche ante Sudáfrica, y que ya se dió en su día ante Bolivia y otros rivales en teoría inferiores y que llegaron a poner en peligro la cabeza del seleccionador. Sudáfrica salió bien formada desde el principio, con ganas de venirse arriba por momentos pero con demasiado miedo a dejar esa oportunidad de que Brasil matase a la contra. Brasil nunca dió sensación de peligro durante un período continuado de tiempo, sin embargo parecía cuestión de tiempo que acabase cayendo el gol. Es una historia que ya nos sabemos: la que históricamente ha acompañado a Italia. Riesgo cero, efectividad máxima.
El lanzamiento de falta de Dani Alves (cómo la pega el tío) fue la única ocasión realmente clara de la canarinha, pero no hizo falta más. Se hubiesen conformado con la prórroga y los penaltis sin problemas. Es una versión del catenaccio a la brasileña.
Escrito por Cabeson do Carallo 
Escrito por Cabeson do Carallo 
Escrito por Cabeson do Carallo