Copa Confederaciones. Semifinales.

Junio 25, 2009

Si de algo nos van a servir estas semifinales de la Copa Confederaciones es para recordar que, cuando hay competición seria de por medio, nada puede estar escrito de antemano. Y empezamos por el caso más claro de esta afirmación.

  • España – Estados Unidos: Para poder ganar, hay que estar.

Lejos de mi intención minusvalorar el partidazo de Estados Unidos ayer, pero España no estaba en el campo. En general, lo que ha girado alrededor de España durante este torneo no ha sido nada de lo ocurrido en Sudáfrica, sino lo que se cocía o dejaba de cocer en los despachos de la Castellana o de Mestalla o del Camp Nou. No es momento ni soy quién de culpar a alguien, pero se le ha dado muy poca importancia por parte de la aficción a un torneo que, no olvidemos, es oficial. Esto se veía venir antes de empezar la Confed, como también se veía venir que todo lo que no fuese llegar a la final iba a mosquear al personal, aunque los diez días anteriores sólo tuviesen ojos para los rumores de fichajes. Tipical Spanish: dar poco y exigir mucho. Y, cómo no, hay que buscar un culpable. Parece que a la gente le ha entrado sentimiento de culpa por seguir más los fichajes que a la selección, pero lo achacan a los demás: el aficcionado de a pie culpa a la prensa por no hablar más de fútbol y la prensa se defiende diciendo que sólo dan al lector lo que quiere oír. Los dos tienen razón en sus protestas, pero los dos están equivocados desde un principio. Es una pescadilla que se muerde la cola: la gente compra el morbo, los periódicos aumentan el morbo y lo estiran todo lo que pueden, se genera odio/rabia en el sector contrario, la prensa se llena la boca cuando la chispa se prende con el morbo (ya digerido como odio/rabia) que han soltado. No creo que haga falta denunciar los medios que utilizan los ídem porque de sobra estamos acostumbrados (mal que nos pese) de un tiempo a esta parte. Pero limitémonos al fútbol.

España, como digo, no estuvo realmente en la Copa Confederaciones hasta el descanso de ayer. De hecho, los primeros 15 minutos de la segunda parte han sido lo mejor que ha hecho la Roja en este torneo de largo, y podrían haber sido mucho mejores para España de haber tenido un extremo en la banda derecha, que era el único punto débil de un conjunto norteamericano realmente extraordinario en el planteamiento del partido. De haber entrado alguna de las múltiples ocasiones que se sucedieron en ese periodo de tiempo, todo habría sido muy distinto. Pero aparecieron los que sí estaban en el campo, incluso pareciese que estuviesen por todo el campo: los centrales de la zaga estadounidense: Onyewu y Demerit. Vaya partidazo que se marcaron los dos! Sin bajar la guardia del minuto 1 al 90, abortaron cualquier intento de España de hacer desaparecer la ventaja en el marcador. Con ayuda de los medios, tejieron una maraña imposible de ser penetrada jugando por el suelo y blindada por alto debido a su enorme estatura (de ahí que la mayoría de los innumerables córners de España fuesen sacados en corto). Sólo Llorente podía poder hacerles algún daño por arriba, que fue la opción que los carrileros patrios usaron constantemente, pero del Bosque estuvo lento y falló en los cambios. El caso es que la férrea cobertura era la base para lanzar su arma más mortífera: el contragolpe.

Sensacionales Donovan y Bradley (presente y futuro) en la conexión defensa-ataque para llevar el balón en condiciones a Dempsey y Jozy Altidore, a la postre autores de los goles ante la pasiva mirada de la defensa española, que hizo un papel horrible, en sintonía con el resto del equipo. El broche de oro lo puso Ramos, casi regalando el segundo gol a Dempsey, rompiendo la primera regla que enseñan a un defensa nada más entrar a un equipo de infantiles: en el área no se juega. Pero antes, también Capdevila se había visto desbordado, y Puyol y Piqué. Un desastre.

Pero no todo lo que se saca es malo. La lección queda aprendida y el toque de atención debería hacer recapacitar al bloque y a quien guía los pensamientos de la masa. Aunque en el Mundial será otra cosa, todos los focos se centrarán en la selección… si Florentino, Abramovich y cía les dejan. Por otro lado, parece que Estados Unidos, si mantiene su nivel, pueden ser candidatos serios a arrebatar el título a Brasil. Por ahora, parece que esta Copa Confederaciones puede marcar un punto de inflexión en el soccer profesional americano (no tanto en el número de aficcionados en suelo estadounidense), y sobre todo si el Obama Team vuelve a dar la sorpresa el domingo.

España 0 – 2 Estados Unidos

0-1 Altidore (26′), 0-2 Dempsey (74′)

  • Brasil – Sudáfrica: Canaraccio.

Brasil ha dado hoy una nueva muestra de lo que lleva enseñando por Sudamérica desde que llegó Dunga al banquillo de la verdeamarela: contundencia ante equipos atrevidos e inseguridad ante equipos que se muestren medianamente organizados en defensa. Este último es el caso que se dió esta noche ante Sudáfrica, y que ya se dió en su día ante Bolivia y otros rivales en teoría inferiores y que llegaron a poner en peligro la cabeza del seleccionador. Sudáfrica salió bien formada desde el principio, con ganas de venirse arriba por momentos pero con demasiado miedo a dejar esa oportunidad de que Brasil matase a la contra. Brasil nunca dió sensación de peligro durante un período continuado de tiempo, sin embargo parecía cuestión de tiempo que acabase cayendo el gol. Es una historia que ya nos sabemos: la que históricamente ha acompañado a Italia. Riesgo cero, efectividad máxima.

El lanzamiento de falta de Dani Alves (cómo la pega el tío) fue la única ocasión realmente clara de la canarinha, pero no hizo falta más. Se hubiesen conformado con la prórroga y los penaltis sin problemas. Es una versión del catenaccio a la brasileña.


Hail the champions!

Mayo 29, 2009

Se me acaban los calificativos para definir a este equipo. Ni el rival más complicado ha sido rival para ellos. Es la historia de toda la temporada, una temporada que pasará a la historia.

Me entero hoy de que Puyol jugó con el tobillo torcido, Valdés con el abductor muy tocado (de ahí que Touré Yaya tuviese que hacer los saques de portería durante la segunda mitad) e incluso que Iniesta se resintió de su lesión tras la arrancada (grandiosa arrancada) del primer gol del Barça que culminó con la asistencia a Eto’o. Y ninguno de ellos dejó el partido a medias. Tal es la capacidad de superación, el hambre del Barça, que parece que hubiese que pararlos a cañonazos.

Volvieron a decidir un torneo arrasando, a primera vista no tan espectacularmente como el día del Madrid o del Athletic, pero dejando sin aire a un rival superlativo (hay es dónde reside el mayor mérito) y, esta vez si, con todo el mundo del fútbol mirándolos. Jugando en la que fue tanto tiempo capital del mundo, y que el miércoles lo volvía a ser durante dos horas.

Una metáfora perfecta de lo que fue la final se dió en el segundo gol que daba la puntilla al ManU. Messi, un jugador de poco más de 1.60, una pulga, se levantó en el aire para conectar un cabebazo inmenso. En el otro lado, van der Sar, el portero de 1.90 y tantos, el que llega a todos los balones por lejos que vayan, sólo podía mirar como él se volvía pequeño mientras Messi se convertía en el gigante. Un intercambio de papeles que ejemplariza en lo que se ha convertido el Barcelona desde septiembre, de jugar la previa y quedarse a 18 puntos del líder a arrasar con todo y a todos. Con el ascenso de un técnico, Guardiola, que hace un año entrenaba en Tercera División (al igual que Busquets) y que ha sabido devolver al Barcelona las ganas de ser grande. Y lo ha conseguido en el escenario más grande, en la capital del mundo.

Como rezaba el cartel de la final:

Hail the Champion!

Ave Barça!


Final de la Champions League: FC Barcelona – Manchester Utd

Mayo 27, 2009

Puede haber una mejor manera de estrenar un blog sobre deportes que con un partido como éste?


Es la final soñada, la que todos querían. Esta vez sí, en la final de la Champions League, la que pasa por ser la mejor competición mundial a nivel de clubes, estarán los dos mejores equipos del mundo: el FC Barcelona y el Manchester United.

  • La mejor defensa contra el mejor ataque

Se habló mucho a principio de temporada sobre la mejor defensa del mundo. La prensa española se tiraba a la piscina diciendo que era la del Real Madrid y el tiempo les acabó quitando las pocas razones que podían tener para afirmar tal cosa. Tal título se lo ha ganado, y desde hace tiempo, el Manchester United. Y más en concreto, su pareja de centrales: Vidic y Ferdinand. El serbio es la verdadera base del equipo, es casi omnipresente. ¿Y qué decir de la experiencia y liderazgo de Rio? O’Shea y Evra son los complementos perfectos. Estos cuatro magníficos, ordenados por el sempiterno Edwin van der Sar, forman un muro casi impenetrable (tropezones como el del Liverpool aparte) que llegó a mantener la puerta de los devils a cero la friolera de 1312 minutos (casi 15 partidos) consecutivos. Pero la pregunta es, ¿es suficiente para parar al mejor ataque?

Al principìo hablaba del Madrid y su nivel defensivo. Pues bien, bastó con que Pep rotará una de sus piezas en ataque para desestabilizarla y meterle seis goles en su propio campo. ¿Así de sencillo? No. Que nadie se espere mañana un 2-6 o similar, salvo que el Barça marque en el minuto 1. Pero, ¿repetirá Pep? ¿Volverá a sacar a Messi por el medio? Si tuviese que elegir, preferiría que rompiese por banda a Evra que ponerlo a luchar con los dos gigantes que habitan el área del Manchester. También habrá que esperar a ver cómo están Iniesta y Henry, que llevan tiempo parados.

Otra cosa es el planteamiento de Ferguson: atrevimiento o cerrojazo y contraataque? El primero te puede conducir al suicidio, pero el segundo te resta posibilidades de victoria. Y como te caiga un gol, te verás obligado a irte arriba, con lo que volvemos al suicidio. El riesgo es constante ante un club como el Barcelona, así que saber cómo jugarles es todo un reto. Pero más sabe el diablo rojo (que bien me ha quedado la comparación, Dios), por viejo que por diablo, y Ferguson ya estaba en esto antes de que tú y yo supiésemos qué forma tiene un balón. Seguro que tiene preparado algún as debajo de la manga. Y si no, pues le ponemos una vela a San Cristiano y punto.

  • Los experimentos de Pep

Miedo me dan. No me gustó el parche de Touré en Londres y en Mestalla (donde incluso reivindicó su posición de medio con un golazo… subiendo al medio), y por si fuese poco pretende meter a Keita en el lateral izquierdo. Donde nunca ha jugado. Donde ha reconocido que no dará su mejor nivel. Y lo que puede dar más miedo: donde previsiblemente estará Cristiano Ronaldo. Cuando menos preocupante. Y no será por repuestos, porque creo que Sylvinho y su poder ofensivo deberían dar el nivel suficiente para una final de Champions.

Siempre he sido de la opinión de que los experimentos, sólo con gaseosa. Si esto sale bien, no pasará nada pero como Keita se vea sobrepasado por Cristiano o Touré por el delantero centro (quién será?) se le reprochará durante mucho tiempo, y puede que sea un mazazo muy fuerte para él.

  • ¿Barça vs ManU o Messi vs Cristiano?

Saben que son el centro de todas las miradas. Todo el mundo, 12000 millones de ojos clavados en ellos. Esperando a que hagan una filigrana que desequilibre el encuentro, un nuevo barrilete cósmico, una folha seca asesina, un gesto, una mirada… todo será mirado con lupa. Y parece que al que más le gusta es a Cristiano. Sentirse el centro de atención es lo que busca en cada movimiento que hace, y lo demostró en la última final de la Champions con su teatrillo particular en la tanda de penaltis. Por su lado, Messi intenta evitar los focos y anda más a su bola.

Son cracks, capaces de desequilibrar el partido en un chispazo. Pero enfocarlo todo sólo en ellos es un gran error. Basta con echar un vistazo a los demás jugadores: Iniesta, Xavi, Carrick, Puyol, Tévez, Rooney, Park, Piqué, Busquets, Ferdinand, Vidic, Eto’o… Con este cartel, ¿cómo colocarlos como protagonistas principales? Lo mejor de estos dos equipos es que, precisamente, son equipos. Y si falla uno, hay 10 detrás para tirar del carro.

  • Viejos rockeros nunca mueren

Mención especial para dos jugadores que se enfrentarán por enésima vez y que nunca nos gustaría que fuese la última: Ryan Giggs y Thierry Henry. Tachados de acabados por muchos, ambos han hecho una temporada para enmarcar. Al galés no se le puede exigir más: está para jugar 35 minutos por partido y nada más, pero ¡cómo lo hace! Con la intensidad del primer día, con esa entrada por banda mortífera que le caracteriza. Sería, nada más y nada menos, que su 31º título desde que su unió al United en 1990, casi 20 años ha. Sólo al alcance de los más grandes.

Por otro lado está Tití, al que Pep ha recuperado para el fútbol… y de qué manera. Tras una temporada desaparecido y arrastrándose por el campo, Guardiola le ha hecho ver sus posibilidades entrando desde la banda a la que no se acababa de acostumbrar. Esa banda por donde se ha hartado de hacer regates por velocidad (no ha perdido esa zancada majestuosa de sus mejores años en Londres) o por técnica, centros, tiros, paredes con Iniesta o con quién se acercase a ayudar (el ataque del Barça lo es por todo el campo, la movilidad de todos los jugadores es otra clave de su éxito). Su partido ante el Madrid fue antológico, aunque lo pagase con un destrozo en la rodilla que casi le hace perderse el partido de mañana. Pero estará, no se sabe si al mismo nivel, pero desde luego lo esperamos.

Hay miles de detalles que se quedan en el tintero, pero sería imposible hablar de todos. Esta final es tan inabarcable para una sóla persona que no puede ser una más.

Tengo un presentimiento: mañana vamos a ver el mejor espectáculo de los últimos años. Espero no equivocarme.