
Paso a paso, el fútbol húngaro se está abriendo un hueco en el panorama futbolístico actual. La que fuera una de las grandes potencias futbolísticas de los 50 (hasta que llegó el Brasil de Pelé) lleva mucho tiempo aletargada esperando una generación que les devuelva los grandes éxitos que pusieron a Hungría en lo más alto del deporte rey. Los grandes jugadores que empiezan a despuntar en las grandes ligas europeas o la clasificación del Debrecen para la fase de grupos de la Champions League la semana pasada son buenos síntomas de la recuperación de los magiares. Pero, sin duda, el mayor éxito del fútbol hungaro sería consecuencia de conjuntar los anteriores hechos: conseguir la clasificación para el Mundial 2010, tras 24 años sin clasificarse para una gran competición. Y ese objetivo puede empezar a conseguirse este mismo sábado.
Pero conviene no engañarse. Sería practicamente un milagro ver a los húngaros en Sudáfrica, por dos razones principales. La primera es el duro calendario que les espera en las pocas jornadas que quedan hasta el final de la fase de clasificación dentro de un mes. Cierto es que parten con una importante ventaja de 4 puntos, pero asusta mirar a los próximos rivales y ver un doble enfrentamiento contra Portugal, acompañado de dos partidos contra los otros dos cocos del grupo: Suecia y Dinamarca. Los dos partidos de esta semana serán claves para decidir este grupo 1, el de más nivel.

El más importante escollo se lo encontrarán los centroeuropeos en la Portugal de Carlos Queiroz, que está haciendo una gestión lamentable. Desde que cogió el banquillo luso se han sucedido pobres actuaciones y extraños experimentos – entre ellos, jugar un partido sin delanteros -. Están sufriendo horrores para sumar puntos fáciles, como en su último partido oficial ante Albania, en el que ganaron 0-1, con un gol en el descuento y sin mostrarse superiores a la débil selección balcánica. Ni siquiera su estrella, Cristiano Ronaldo, parece llegar en forma para sacar las castañas del fuego en un momento crítico en el que se puede quedar sin Mundial. Creo que podría ser un escarmiento al rumbo que ha tomado Portugal en los últimos tiempos, una decisión como poner a un entrenador del bajo nivel de Queiroz al cargo de una selección de semejante nivel se merece un castigo, desde luego. Si mañana no vencen en Dinamarca y Hungría tumba a una Suecia que también se aferra al último clavo, estarán fuera del Mundial a la espera de un milagro.
La segunda razón que presume harto difícil ver a Hungría en el Mundial es aún de más peso que la anterior. Dinamarca será, en principio, primera de grupo. Eso implica que el segundo -Hungría, Portugal o Suecia- deberá jugarse el pase en la repesca. Y el nivel de la repesca asusta este año: Francia, Bosnia o Turquía, Croacia, Rusia, etc… son posibles rivales para esa eliminatoria, y debemos sumar a la dificultad del rival la falta de experiencia en partidos a este nivel.

Pero también hay motivos para la esperanza. La caída del regimen comunista ha devuelto a las academias de fútbol los recursos necesarios para formar a los futbolistas de calidad que siempre ha habido, pero no podían salir adelante. Y el trabajo de estas renovadas escuelas está empezando a dar sus frutos. Jóvenes jugadores húngaros empiezan a poblar ligas extranjeras. Destaca entre ellos el gran ídolo de la afición del PSV Eindhoven, Balázs Dzsudzsák, que está haciendo un inicio de campaña espectacular con sus arrancadas por banda izquierda y sus cañonazos a balón parado con su zurda prodigiosa. En la Premier disfrutan del capitán Zoltán Gera, y en la liga española de Krisztián Vadócz . Y lo mejor es que por detrás vienen más talentos que ya han probado las mieles de la selección absoluta, como Ádám Szalai, al que fichó el Real Madrid el año pasado o Pétér Gulácsi, Krisztián Németh y Krisztián Adorjan -este último con sólo 16 años- que están a la espera de dar el salto al primer equipo del Liverpool. Esta magnífica generación de jugadores dará mucho que hablar. Aunque finalmente no se clasifiquen para este año, seguro que los veremos en los próximos Mundiales y Eurocopas. Puskás, Kocsis y compañía pueden tener sucesores casi 60 años después.
Escrito por Cabeson do Carallo
Escrito por Cabeson do Carallo 
La jornada 13 está dejando las cosas claras en el grupo sudamericano de clasificación. Salvo sorpresa mayúscula, serán Brasil, Paraguay, Chile y Argentina las selecciones que consigan el pase automático al Mundial y Uruguay, Venezuela, Ecuador, Colombia y Bolivia lucharán por una única plaza en la repesca.
Otra selección histórica al borde del abismo es la México de Javier Aguirre, antes de Sven-Goran Eriksson. Nueva derrota en el Hexagonal de la CONCACAF, esta vez en El Salvador por 1-2, y se empeñan en complicarse la vida de cara a estar en la cita mundialista. Los mejicanos, que ya sufrieron para meterse en el Hexagonal, fueron inferiores a los salvadoreños, que ahora ocupan la tercera plaza, que les daría acceso directo a la fase final. Una fase final en la que parece que estarán con seguridad Costa Rica y Estados Unidos, que vencieron sus respectivos encuentros ante Trinidad y Tobago y Honduras, y se enfrentarán el próximo jueves, horas antes de que los americanos partan hacia Sudáfrica a disputar la Copa Confederaciones, en la que aspiran a dar la sorpresa en el grupo B.
Escrito por Cabeson do Carallo