Cuando una afición se carga el espectáculo…

Julio 6, 2009

… o la crónica del final del Clausura argentino: Vélez – Huracán.

Llevaba tiempo oyendo hablar maravillas del Atlético Huracán. Dirigidos por Ángel Cappa, al que admiro, habían formado un equipo con buen gusto para el toque y capaz de luchar por el Clausura con un presupuesto irrisorio, por poner un ejemplo que está de actualidad, la décima parte de lo que cobrará Cristiano Ronaldo en cada uno de sus años en el Real Madrid.  Y eso fue lo que me encontré ayer, aunque sólo fuese a ráfagas (posiblemente por lo crucial del partido). Me ha gustado especialmente Mario Bolatti, del cuál he investigado y dicen que debería substituir a Gago en la albiceleste. A apuntar también los nombres de Defederico y Nieto.

El partido se presentaba imponente: los dos candidatos al título se lo jugaban el todo por el todo en la última jornada en el campo del segundo clasificado. Un punto de diferencia entre ambos y noventa minutos para romper esa distancia. Desde el principio el encuentro fue una locura, incluso si obviamos los errores arbitrales iniciales. A los 20 minutos, el partido tuvo que ser interrumpido por una granizada tremenda que impedía el juego y que lo condicionó cuando se reanudó 10 minutos después, pues el césped estaba muy rápido debido a la lluvia. Por lo demás el juego no fue excesivamente brillante, técnicamente estábamos hablando de una final, aunque si hubo varias ocasiones muy claras, entre ellas un penalti que el Ro-Ro López, delantero de Vélez, echó a las manos de Gastón Monzón.

Hasta que llegó el gol local que les  daba el título. Con la emoción in crescendo y a 11 minutos del final, Maxi Moralez (que fue expulsado por quitarse la camiseta) se aprovechó de una falta clarísima de Joaquín Larrivey sobre el portero de Huracán, Gastón Monzón, para anotar a puerta vacía el gol que adjudicaba el Clausura 2009… y acabar con el espectáculo en el terreno de juego. En cuanto se sacó de centro y el primer balón se fue a la grada, se esfumaron todos. Nadie devolvía el balón y se formó un buen lío en las bandas. Aunque no puedo aprobarlo, comprendo la reacción airada de Cappa, que se fue hasta el banquillo rival a llamar cagones y otras lindezas a los de Vélez, sabedor de que sus opciones se escapaban mientras el rival los trataba de esa forma tan ruín. Mientras el juego estaba parado, a una parte de la hinchada le sobró el tiempo para empezar a bajar al campo y poblar las cercanías del terreno de juego. Cuando finalmente aparecieron los balones, quince minutos después, al colegiado, Javier Brazenas, no se le ocurrió otra cosa que añadir sólo ocho más. Fue la última decisión equivocada de una actuación lamentable por parte del árbitro.

Con el ritmo del partido roto y sólo ocho minutos por delante, a Huracán se la hizo misión imposible intentar darle la vuelta a la situación y finalmente cundió la desesperación y se formó la tangana en el último minuto. En medio de los puñetazos se vio el colofón que arriunó definitivamente el partido. Un aficionado lanzó un objeto que impactó sobre un jugador local, que dejó el campo cubierto de sangre. El árbitro, totalmente sobrepasado y deseando irse a casa de una vez, no sacó ni una amarilla después de verse puñetazos y dió por finalizado el caos en que se había convertido el encuentro, que había empezado más de tres horas antes. Durante las celebraciones, la hinchada de Vélez llegó a agradecerle al árbitro su papel en la consecución del Apertura. No me quiero imaginar si esto pasa en España y en vez de Vélez y Huracán se enfrentan Real Madrid y Barcelona. Arde el país.

Siempre he tenido una predilección por lo efusivo del fútbol en Argentina y la forma de vivir de la afición, pero estos comportamientos se ven muy a menudo y entristecen lo que es una competición maravillosa, con constantes alternativas en aspirantes al título y, por tanto, donde no siempre ganan los mismos. Todo parece indicar que este será el último campeonato que se juegue por el sistema Apertura-Clausura y desde septiembre se jugará torneos de ida y vuelta, al estilo de las ligas europeas. En mi opinión, será un cambio positivo, que dejará de lado el actual sistema de ascensos y descensos en base a lo conseguido en las tres últimas temporadas, un sistema algo injusto, bajo mi punto de vista.

Por último, felicitar a Vélez, que se apunta su séptimo título nacional y que volverá a jugar la Libertadores, que ganaron en 1994 con el gran Chilavert en sus filas, la próxima campaña.

Os dejo con un resumen del partido de ayer.