Otra vuelta de tuerca

Agosto 3, 2009

… o la crónica, aunque atrasada, del GP Hungría 2009 de Fórmula 1.

El pasado domingo vimos en Hungría otra vuelta de tuerca que parece llevarnos en los últimos grandes premios de vuelta a una situación de la que muchos aficionados piensan que no se debería haber salido nunca, y que a punto ha estado de cargarse la Fórmula 1. Esta situación es, nada más y nada menos, la normalidad. Es decir, que los grandes ganen carreras y estén arriba y los modestos luchen por puntos y, en días especiales, buscar un podio. Aunque parezca de perogrullo, parece que es lo único que puede devolver el interés a una categoría excesivamente descafeinada en este principio de temporada, casi exclusivamente por el difusorgate, trampa para unos y genialidad para otros, pero que ya disfrutan todos los equipos, con mayor o menor éxito. Parece mentira que en el deporte tecnológicamente más avanzado, la mejor solución sea volver al pasado.

Y en ese pasado, no tan lejano aunque lo parezca, empezaba a sobresalir un chaval que iba para genio de esto del volante. Lewis Hamilton volvió a ganar, muchos meses después, dando una lección de ganas y agresividad (vaya salida y vaya ataque a Mark Webber) a la primera ocasión en que ha tenido un coche realmente competitivo. Es una gran noticia que el inglés siga queriendo hacer cosas grandes, y es posible que todos estos grandes premios en la sombra -sobre todo en la sombra de Jenson Button- le hayan servido como una lección para el futuro. Aunque vamos a seguir hablando del pasado, de sus duelos con Fernando Alonso. Aunque no recuerdo que se llegase a producir ninguno en pista en 2007, su rivalidad estaba destinada a ser la que marcase estos años de Fórmula 1 -¿qué sería de la F1 sin los Senna-Prost, Schumi-Hakkinen y decenas de grandes rivalidades dentro y fuera de la pista?-. Ambos volvían a compartir protagonismo en pista en un GP después de mucho tiempo, y el mero hecho de pensar en que pudiesen disputarse la carrera en un mano a mano ponía los pelos de punta a cualquier aficionado. Finalmente todos sabemos lo que pasó.

Y es que, aunque Alonso diga que no, a todos nos vino a la cabeza aquel maravilloso GP de Hungría de hace 3 años. El asturiano dió una de las mayores lecciones de pilotaje sobre agua que se recordaban en mucho tiempo. Con el diluvio universal cayendo sobre Hungaroring, y a pesar de salir desde la mitad de la parrilla, en la vuelta 15 ya estaba doblando pilotos, entre ellos al mismísimo Michael Schumacher -¡qué memorable adelantamiento por el exterior de la última curva!-, rival directo por el título. Aquel día, con todo a favor para dar un golpe de efecto en el mundial, a uno de sus mecánicos se le olvidó apretar convenientemente la rueda trasera derecha y, dos curvas más tarde, Alonso perdía la tuerca correspondiente -a la que le faltaba alguna que otra vuelta- a la par que el control del coche y se estrellaba contra las protecciones. Se acababa ahí una actuación que iba camino de ser mítica. Lo del domingo no era ni mucho menos lo mismo, pero quizás sí era igual de simbólico. Al igual que Hamilton, resurgía de sus cenizas tras una temporada instalado en los resultados mediocres, dando sensación de una cierta solidez, pero de nuevo volvió a fallar la tuerca y todo se fue al garete, aunque esta vez tenga peores consecuencias porque Alonso fue capaz de mantener el coche en pista y al final acabó perdiendo la rueda.

Y tabién viene a cuento recordar aquella carrera por los tres protagonistas del podio:

A Button y Brawn parecen habérsele acabado las rentas y, posiblemente, el dinero. La fulminante superioridad de las primeras carreras ha dado paso a una lucha por arañar puntos ante equipos que vienen pisando fuerte tras la incorporación del doble difusor. Incluso Barrichello ha acabado fuera de los puntos en este GP. Mientras, los Red Bull, recortan las distancias a grandes pasos, que podrían ser mayores si Vettel no cometiese una pifia cada tres carreras. Ahora el que más acecha el primer lugar en la clasificación de pilotos en Mark Webber, que se encuentra en una situación pintiparada para proclamarse campeón mundial, algo impensable hace sólo 6 meses.

El segundo puesto en 2006 fue para Pedro de la Rosa, quién parece haber firmado un contrato con Campos GP para volver a competir en F1, donde no lo hacía desde aquel año. Todo esto, por supuesto, si finalmente el equipo español liderado por Adrián Campos consigue entrar en la parrilla el año que viene, toda vez que la FIA ha accedido a las peticiones de la FOTA, con lo que Campos GP sería, casi con seguridad, muy poco competitiva en la próxima temporada.

Y de una entrada, pasamos a una salida, la de BMW Sauber, que había logrado su primer podio desde su formación en ese mismo GP de Hungría, de manos del constante Nick Heidfeld. Precisamente aquel día debutaba en la Fórmula 1 una de las grandes promesas del momento, también a los mandos de un BMW, Robert Kubica. Hoy, el polaco es una realidad, pero una realidad sin equipo para la próxima temporada, al igual que Nick Heidfeld. A buen seguro que a ninguno de los dos les faltarían ofertas, pero parece que el anuncio de abandono de la escudería germano-suiza no es definitivo. Tanto la FOTA como el copropietario Peter Sauber tendrían intención de reflotar el equipo, aunque seguramente sin la participación de BMW, por lo que podríamos estar ante la vuelta del equipo Sauber, predecesor de la actual escuadra. Otro que también tendrá muchas ofertas si el nuevo invento no cuenta con los suficientes apoyos en Mario Theissen, genial ingeniero y mejor director de equipo.


Sébastian Bourdais: El piloto que triunfó en tierra ajena

Julio 16, 2009

En su día, pasaba las tardes de los domingos viendo la extinta Champ Car en Eurosport. Era, salvando las distancias, como ver la Fórmula 1 de hace 15 o 20 años, con palanca de cambios, slicks, chispas saltando en cada bache, circuitos en su mayoría urbanos o semiurbanos y muchos adelantamientos (¿una competición automovilística americana sin espectáculo en cada carrera?, ¿dónde se ha visto eso?). En aquella competición, que daba la sensación de estar grabada en vídeo (por aquéllo de la señal americana) destacaba un chaval de aspecto tímido y frágil escondido tras sus gafas, a bordo del bólido rojo y amarillo de McDonalds capitaneado por el desaparecido Paul Newman. Quizás era su forma de ser la que le hizo conquistar a tanta gente en Estados Unidos. Era lo nunca visto, un europeo tratado como un héroe en un territorio hostil, destinado al lucimiento del producto americano. Y no sólo europeo, sino francés. Sébastien Bourdais ganó cuatro Champ Car consecutivas, las últimas cuatro antes de la unificación con la IndyCar, en la que los equipos provenientes de la Champ eran secundarios. Poco antes, Bourdais había anunciado que iba a probar suerte en la Fórmula 1, territorio natural de los mejores pilotos europeos. Muchos asocian su partida con la quiebra definitiva de la ChampCar, ya por entonces en situación muy delicada.

A mi me sorprendió que diese el salto, aunque no sabía que poco después iba a desaparecer. De hecho, no seguía la competición más que por lo que veía en las carreras. Internet no se había desarrollado lo suficiente aún, no para mí por lo menos. No tenía muchas referencias de lo que se cocía alrededor de ese torneo pero, desde luego, no era igual que la Fórmula 1. Quizás por eso, y aunque me hubiera gustado que pudiese demostrar lo que valía, no tenía muchas esperanzas puestas en que Sébastien lo consiguiese. Y así ha sido. Su aventura en la que pasa por ser la mejor de las competiciones automovilísticas del mundo ha durado 27 carreras. En ellas ha sumado sólo 6 puntos, siendo un séptimo puesto su mejor resultado. A pesar de que el coche que ha tenido no era bueno y que la suerte no le ha acompañado, es un bagaje muy pobre. Si lo sumamos al gran papel de sus dos compañeros, Vettel y Buemi, dos grandes promesas de este deporte, el desenlace era cuestión de tiempo. La Fórmula 1 no perdona, aunque en los últimos años se está teniendo más paciencia de lo habitual antes de echar a un piloto. El dinero ya no sobra.

Bourdais se podría haber merecido una segunda oportunidad, pero dudo que esta sea su competición. Quizás, este sea el momento de volver al lugar que tantas alegrías le dió. El lugar donde reside y donde tanto se le aprecia. El lugar donde nunca saldrá del anonimato mundial, pero en que lo tratarán como a un Dios. Quién sabe lo que le depara a este piloto, pero espero que sea lo mejor.

Y a rey muerto, rey puesto. Jaime Alguersuari llevará el Toro Rosso en el Hungaroring salvo sorpresón mayúsculo. Era un salto que el programa de jóvenes de Red Bull -que lo considera su joya de la corona- llevaba preparando mucho tiempo y que se aceleró desde que el catalán ganase a finales del año pasado la F3 Británica, convirtiéndose en el piloto más joven de la historia en hacerlo, la que posiblemente sea la más prestigiosa de las categorías previas a la Fórmula 1 y que ha aportado tantos y tantos talentos al gran circo. Me temo que pueda ser prematura, pero es un piloto al que tener muy en cuenta. Sin duda, uno de los grandes talentos que luchará de aquí a poco con los Vettel, Buemi y otros que están por llegar (Hulkenberg, Senna,etc) por campeonatos mundiales. También será el pionero de una hornada de grandes pilotos españoles que amenazan con inundar la parrilla, entre los que están Marcos Martínez Ucha, Roberto Merhi o, aún más joven, Carlos Sáinz Jr. Tenemos cuerda para rato, pero también tendremos tiempo para hablar de ello.


Se cumplen las amenazas

Junio 19, 2009

Debo confesar que no los creía capaces, pero lo han hecho. La FOTA, que actualmente engloba a todos los equipos de la Fórmula 1, a excepción de Force India y Williams, ha anunciado que no “alteran sus condiciones para entrar en el mundial de la FIA 2010″ y que, por tanto, empezarán un campeonato propio, totalmente independiente del actual.

Lo primero que me viene a la cabeza es que no pueden coexistir. No hay mercado suficiente para dos Fórmulas 1 . La nueva tendrá los mejores equipos y pilotos, pero la actual ya tiene comprometidos por años a muchos de los más potentes patrocinadores (por no hablar de derechos televisivos) y tiene a Bernie y Mosley, que harán todo lo posible por entorpecer la nueva aventur. La que mejor sepa publicitarse, se perpetuará en el tiempo.

Lo dicho, es una reflexión a bote pronto, mañana intentaré hacer algo más elaborado y contrastando más opiniones.

Comunicado de la FOTA