Rodrigo Marciel es la cabeza del gran grupo de periodistas que componen el blog Brit Corner, referencia para todo amante del fútbol inglés y, más en concreto, de la Premier. Desde su autorizada opinión, os dejo éste artículo acerca de las posibilidades reales del Manchester City de ganar la, en mi opinión, mejor liga del mundo.
El City acaba de fichar a Emmanuel Adebayor lo que significa que su candidatura a lo más alto debe ser ya una realidad. El equipo del City of Manchester todavía piensa en John Terry como última pieza clave para terminar de engrasar una máquina que asusta y mucho. Ya tienen un portero de primer nivel (Given), un medio centro de garantías (Barry), un brasileño con clase en la banda (Robinho) y una delantera que no tiene nada que envidiar a nadie (Tévez, Adebayor y Santa Cruz). Si consiguen reforzar la defensa no habría excusas para no luchar por el campeonato con Liverpool, United, Chelsea y Arsenal. La situación de los gunners es a partir de hoy más delicada si cabe. La afición reclamaba alguna incorporación y después de lo de Adebayor urge que en el Emirates muevan ficha cuanto antes si no quieren pasar un año difícil.
El City puede ser el nuevo Chelsea. Un equipo construido a base de talonario que no llena sus vitrinas desde hace décadas y que espera romper con la dictadura de los cuatro dominadores del fútbol inglés en las dos últimas décadas. Para ello los jeques han invertido con fuerza justo en un momento delicado para equipos como el Liverpool o el Arsenal que no pueden hacer fuertes inversiones. La paciencia debe ser ahora la llave que haga trabajar con tranquilidad a Mark Hughes. El galés está ante el reto de su vida en los banquillos y debe saber que es el técnico más afortunado de la Premier. No es una locura pensar en el City como campeón pero de momento ya se les puede exigir entrar en la Champions.
A partir de hoy, intentaré hacer un resumen de las jornadas de las ligas más importantes, con atención especial a aquéllos partidos que destaquen en dichas jornadas. Tiene el honor de estrenar la sección el campeonato con más nivel de los que se juegan a estas alturas de la temporada, la liga brasileña.
El partido de la jornada: Cruzeiro – Corinthians
Cruzeiro 1 – 2 Corinthians
Jorge Henrique 0-1 (22′); Ronaldo 0-2 (77′); Kléber, de penalti, 1-2 (84′)
Tengo que reconocer que es la primera vez en mi vida que me veo un partido del Brasileirao… pero me ha encantado. No es cuestión de generalizar, pero si el nivel de la liga brasileña es el que se ha visto hoy en el Mineirao creo que se va a ganar un nuevo adepto.
Ha sido un partido frenético, un ir y venir constante sin especulaciones ni entretenimiento excesivo en el mediocampo, generando un número excepcional de ocasiones claras de gol, especialmente del lado de los visitantes y especialmente gracias al talento de Jucilei da Silva, en la foto superior. Ha sido un descubrimiento muy positivo. Jucilei tiene 21 años y ocupa la posición de centrocampista, con un corte muy ofensivo. Llegado esta misma temporada al Corinthians tras destacar en el Campeonato Paranaénse, ha sido el mejor del partido proporcionando una gran cantidad de balones a Jorge Henrique y Ronaldo, que a pesar de haber convertido los dos goles de los Paulistas han tenido una actuación más bien gris, demostrando una mala conexión entre ambos al desaprovechar varios ataques en superioridad.
Dichas superioridades fueron creadas a raíz de la expulsión de Leonardo Silva, que detuvo con la mano un balón de Ronaldo que se iba a gol con el portero Fábio (otro de los destacados) ya batido. En ese momento, con el 0-1 ya en el marcador (golazo de Jorge Henrique tras un pase enorme de Ronaldo, su única -aunque brillante- aparición conjunta en el partido), Ronaldo debió sentir pena por su ex-equipo y tiró uno de los peores lanzamientos de penalti que recuerdo desde hace mucho tiempo, flojo y a las manos del portero. Esto dió alas al Cruzeiro que se venía arriba por momentos, aún a riesgo de dejar poca gente atrás teniendo en frente a un genio como Ronaldo. Las ocasiones se sucedían para los locales, gran parte de las veces sugidas de las botas de Kléber (otro futbolista sensacional) y con la aportación de un lateral made in Brazil, Jonathan, con sus entradas por banda jugando a una ruleta rusa, dado que las dichas ocasiones se altenaban con peligrosos contragolpes en superioridad del Corinthians, que finalmente tuvieron premio.
En el 77, el Búfalo culminaba otra gran jugada de ataque del Timao, y anotaba a placer el segundo tanto a pase de Jucilei. A pesar de que el Cruzeiro recortaría distancias por un penalti inexistente que Kléber se guisó y se comió él solito, ya no había fuerzas ni capacidad para más. Se cerraba así una semana negra para el Cruzeiro, que se despierta del sueño de haber llegado a la final de la Copa Libertadores (perdida el pasado miércoles ante Estudiantes) y se reencuentra con una dura realidad en el Brasileirao, al borde de los puestos de descenso y con la moral muy tocada. Veremos si son capaces de reemprender el vuelo.
Por su parte, el Corinthians sigue al acecho de las plazas de Libertadores con la colaboración de un Ronaldo que posiblemente esté viviendo sus últimos pasos como futbolista, pero que sigue teniendo nivel para ser un gran goleador en la mejor liga sudamericana. Pero aún queda mucha liga por delante, y desde The Box te la contaremos.
En su día, pasaba las tardes de los domingos viendo la extinta Champ Car en Eurosport. Era, salvando las distancias, como ver la Fórmula 1 de hace 15 o 20 años, con palanca de cambios, slicks, chispas saltando en cada bache, circuitos en su mayoría urbanos o semiurbanos y muchos adelantamientos (¿una competición automovilística americana sin espectáculo en cada carrera?, ¿dónde se ha visto eso?). En aquella competición, que daba la sensación de estar grabada en vídeo (por aquéllo de la señal americana) destacaba un chaval de aspecto tímido y frágil escondido tras sus gafas, a bordo del bólido rojo y amarillo de McDonalds capitaneado por el desaparecido Paul Newman. Quizás era su forma de ser la que le hizo conquistar a tanta gente en Estados Unidos. Era lo nunca visto, un europeo tratado como un héroe en un territorio hostil, destinado al lucimiento del producto americano. Y no sólo europeo, sino francés. Sébastien Bourdais ganó cuatro Champ Car consecutivas, las últimas cuatro antes de la unificación con la IndyCar, en la que los equipos provenientes de la Champ eran secundarios. Poco antes, Bourdais había anunciado que iba a probar suerte en la Fórmula 1, territorio natural de los mejores pilotos europeos. Muchos asocian su partida con la quiebra definitiva de la ChampCar, ya por entonces en situación muy delicada.
A mi me sorprendió que diese el salto, aunque no sabía que poco después iba a desaparecer. De hecho, no seguía la competición más que por lo que veía en las carreras. Internet no se había desarrollado lo suficiente aún, no para mí por lo menos. No tenía muchas referencias de lo que se cocía alrededor de ese torneo pero, desde luego, no era igual que la Fórmula 1. Quizás por eso, y aunque me hubiera gustado que pudiese demostrar lo que valía, no tenía muchas esperanzas puestas en que Sébastien lo consiguiese. Y así ha sido. Su aventura en la que pasa por ser la mejor de las competiciones automovilísticas del mundo ha durado 27 carreras. En ellas ha sumado sólo 6 puntos, siendo un séptimo puesto su mejor resultado. A pesar de que el coche que ha tenido no era bueno y que la suerte no le ha acompañado, es un bagaje muy pobre. Si lo sumamos al gran papel de sus dos compañeros, Vettel y Buemi, dos grandes promesas de este deporte, el desenlace era cuestión de tiempo. La Fórmula 1 no perdona, aunque en los últimos años se está teniendo más paciencia de lo habitual antes de echar a un piloto. El dinero ya no sobra.
Bourdais se podría haber merecido una segunda oportunidad, pero dudo que esta sea su competición. Quizás, este sea el momento de volver al lugar que tantas alegrías le dió. El lugar donde reside y donde tanto se le aprecia. El lugar donde nunca saldrá del anonimato mundial, pero en que lo tratarán como a un Dios. Quién sabe lo que le depara a este piloto, pero espero que sea lo mejor.
Y a rey muerto, rey puesto. Jaime Alguersuari llevará el Toro Rosso en el Hungaroring salvo sorpresón mayúsculo. Era un salto que el programa de jóvenes de Red Bull -que lo considera su joya de la corona- llevaba preparando mucho tiempo y que se aceleró desde que el catalán ganase a finales del año pasado la F3 Británica, convirtiéndose en el piloto más joven de la historia en hacerlo, la que posiblemente sea la más prestigiosa de las categorías previas a la Fórmula 1 y que ha aportado tantos y tantos talentos al gran circo. Me temo que pueda ser prematura, pero es un piloto al que tener muy en cuenta. Sin duda, uno de los grandes talentos que luchará de aquí a poco con los Vettel, Buemi y otros que están por llegar (Hulkenberg, Senna,etc) por campeonatos mundiales. También será el pionero de una hornada de grandes pilotos españoles que amenazan con inundar la parrilla, entre los que están Marcos Martínez Ucha, Roberto Merhi o, aún más joven, Carlos Sáinz Jr. Tenemos cuerda para rato, pero también tendremos tiempo para hablar de ello.
Un año más, una semana después de los exámenes le llega el turno a este festival, imprescindible para los amantes del folk, como servidor… y cada vez más para todo el mundo. Cada año cientos de miles de personas se apuntan a formar parte del Festival del Mundo Celta en Ortigueira, que ya se ha convertido en uno de los más importantes de todo el mundo, por la calidad musical y el gran ambiente que se respira en las calles de este pueblo coruñés de poco más de 7000 habitantes. La mayoría de los que acudimos a este festival nos agruparemos en las inmediaciones de la playa de Morouzos, en la foto, y de la que puedo decir que es la mejor en la que he estado nunca… y eso que vivo en Galicia y me la he recorrido bastante.
El Festival de Ortigueira será también la razón por la que este blog permanecerá inactivo los próximos días. Mientras suene la música, sobran las palabras. Dejo encabezando el blog este video del festival 2007, de una de las agrupaciones gallegas más emblemáticas de todos los tiempos, Milladoiro, en un concierto que tuve la suerte de presenciar.
… o la crónica del final del Clausura argentino: Vélez – Huracán.
Llevaba tiempo oyendo hablar maravillas del Atlético Huracán. Dirigidos por Ángel Cappa, al que admiro, habían formado un equipo con buen gusto para el toque y capaz de luchar por el Clausura con un presupuesto irrisorio, por poner un ejemplo que está de actualidad, la décima parte de lo que cobrará Cristiano Ronaldo en cada uno de sus años en el Real Madrid. Y eso fue lo que me encontré ayer, aunque sólo fuese a ráfagas (posiblemente por lo crucial del partido). Me ha gustado especialmente Mario Bolatti, del cuál he investigado y dicen que debería substituir a Gago en la albiceleste. A apuntar también los nombres de Defederico y Nieto.
El partido se presentaba imponente: los dos candidatos al título se lo jugaban el todo por el todo en la última jornada en el campo del segundo clasificado. Un punto de diferencia entre ambos y noventa minutos para romper esa distancia. Desde el principio el encuentro fue una locura, incluso si obviamos los errores arbitrales iniciales. A los 20 minutos, el partido tuvo que ser interrumpido por una granizada tremenda que impedía el juego y que lo condicionó cuando se reanudó 10 minutos después, pues el césped estaba muy rápido debido a la lluvia. Por lo demás el juego no fue excesivamente brillante, técnicamente estábamos hablando de una final, aunque si hubo varias ocasiones muy claras, entre ellas un penalti que el Ro-Ro López, delantero de Vélez, echó a las manos de Gastón Monzón.
Hasta que llegó el gol local que les daba el título. Con la emoción in crescendo y a 11 minutos del final, Maxi Moralez (que fue expulsado por quitarse la camiseta) se aprovechó de una falta clarísima de Joaquín Larrivey sobre el portero de Huracán, Gastón Monzón, para anotar a puerta vacía el gol que adjudicaba el Clausura 2009… y acabar con el espectáculo en el terreno de juego. En cuanto se sacó de centro y el primer balón se fue a la grada, se esfumaron todos. Nadie devolvía el balón y se formó un buen lío en las bandas. Aunque no puedo aprobarlo, comprendo la reacción airada de Cappa, que se fue hasta el banquillo rival a llamar cagones y otras lindezas a los de Vélez, sabedor de que sus opciones se escapaban mientras el rival los trataba de esa forma tan ruín. Mientras el juego estaba parado, a una parte de la hinchada le sobró el tiempo para empezar a bajar al campo y poblar las cercanías del terreno de juego. Cuando finalmente aparecieron los balones, quince minutos después, al colegiado, Javier Brazenas, no se le ocurrió otra cosa que añadir sólo ocho más. Fue la última decisión equivocada de una actuación lamentable por parte del árbitro.
Con el ritmo del partido roto y sólo ocho minutos por delante, a Huracán se la hizo misión imposible intentar darle la vuelta a la situación y finalmente cundió la desesperación y se formó la tangana en el último minuto. En medio de los puñetazos se vio el colofón que arriunó definitivamente el partido. Un aficionado lanzó un objeto que impactó sobre un jugador local, que dejó el campo cubierto de sangre. El árbitro, totalmente sobrepasado y deseando irse a casa de una vez, no sacó ni una amarilla después de verse puñetazos y dió por finalizado el caos en que se había convertido el encuentro, que había empezado más de tres horas antes. Durante las celebraciones, la hinchada de Vélez llegó a agradecerle al árbitro su papel en la consecución del Apertura. No me quiero imaginar si esto pasa en España y en vez de Vélez y Huracán se enfrentan Real Madrid y Barcelona. Arde el país.
Siempre he tenido una predilección por lo efusivo del fútbol en Argentina y la forma de vivir de la afición, pero estos comportamientos se ven muy a menudo y entristecen lo que es una competición maravillosa, con constantes alternativas en aspirantes al título y, por tanto, donde no siempre ganan los mismos. Todo parece indicar que este será el último campeonato que se juegue por el sistema Apertura-Clausura y desde septiembre se jugará torneos de ida y vuelta, al estilo de las ligas europeas. En mi opinión, será un cambio positivo, que dejará de lado el actual sistema de ascensos y descensos en base a lo conseguido en las tres últimas temporadas, un sistema algo injusto, bajo mi punto de vista.
Por último, felicitar a Vélez, que se apunta su séptimo título nacional y que volverá a jugar la Libertadores, que ganaron en 1994 con el gran Chilavert en sus filas, la próxima campaña.
Según informa la página web de la NBA, el alero Hedo Turkoglu ha sido contratado por los Toronto Raptors, equipo en el que jugará las cinco próximas temporadas.
Este fichaje supone una magnífica noticia para la franquicia canadiense, que sienta las bases de un proyecto sólido que pueda llevarlos a los play-offs, e incluso a hacer un buen papel en los mismos. Turkoglu debe ser el tres anotador que acompañe a Bosh, Parker y Calderón en este reto, y creo que está más que capacitado para ello. El otomano se ha marcado unos play-offs estratosféricos esta temporada con Orlando, siendo una pieza clave en el éxito de los californianos con 17.5 puntos de promedio y un 45% en tiros de tres, una de las armas más mortíferas del, a la postre, subcampeón de la NBA, en el que deja un hueco difícil de cubrir.
Habrá que estar atentos al papel que puedan realizar los Raptors en la próxima temporada en la Conferencia Este.
El traspaso llega después de que se especulara en los últimos días que su destino sería Portland, poniendo en peligro la continuidad de Rudy Fernández en Oregon. Incluso el catalán llegó a decir que se volvería a España si se confirmaba el traspaso, lo cuál no habla muy bien de su situación personal en el equipo, que también podría haberse visto afectada por la marcha de Sergio Rodríguez a los Kings. En cualquier caso, no parece muy halagüeño el futuro de Rudy en la NBA, a pesar de ser uno de los europeos con mejor acogida entre el público.